
Esta es la pregunta del millón cuando nos enteramos del inminente desalojo del Café Ayllu –ubicado en la Plaza Mayor de la ciudad del Cusco–para ser reemplazado por una cafetería de la cadena Starbucks.
Se trata de un rincón emblemático y tradicional del Cusco y es, precisamente, el último local propiamente cusqueño que aún funciona en el revaluado perímetro del Haucaypata, donde ahora proliferan restaurantes internacionales y tiendas de lujo no aptos para turistas misios. Menos aún para los propios ciudadanos cusqueños.
Sin duda, todo este boom turístico es una buena noticia para la economía cusqueña, sobre todo para la ahora

Sí pues, es cierto que puedo pecar de anticuado, pero duele comprobar que el Arzobispado del Cusco –dueño del local donde se instaló el Ayllu desde hace 37 años– amenazó desalojarlo para darlo en alquiler a la cadena Starbucks, una transnacional que está pasando apuros financieros y que se ha visto obligada a cerrar centenares de locales en ciudades de Estados Unidos y Europa.
Y lo peor es que no pude evitar compararlo con la gestión del alcalde limeño Luis Castañeda Lossio en el centro histórico de la ciudad capital: apenas asumió el cargo, ordenó el retiro del monumento a Francisco Pizarro, fundador de la Ciudad de los Reyes, para reemplazarlo con piletas huachafísimas y cadenas de sangucherías al mejor estilo de Miami. ¿Eso es modernidad?.
www.larepublica.com.pe/content/view/239527/28/
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